Cada uno se arropa como puede,
como le va pidiendo la intemperie,
cada uno se agrega el tul profundo
para las noches más serenas.
Cada cual se levanta
y se deshoja
livianamente para el día,
cada cual con un cacharro añoso
y una leve cuchara
para el sabor que cuenta.
Cada cual cada quien que nunca es tarde
para elegir la trama que precise,
la labor más prolija
el párpado más rústico
y la orilla donde el agua quiebra
sus cristales y los junta
para poder mirarse y no encontrarse
y seguir a la busca.
De Cae la nieve
María Cristina Ramos